Que debo estudiar? — Passion&Love

Ahora que empiezan las clases, que muchos empezáis la universidad o los estudios postobligatorios, o que os faltan pocos años para ello, estas palabras os pueden ayudar a olvidaros de lo que os dicen que hagáis, para sentiros libres de hacer lo que os hace felices, que en eso consiste la vida. ¡Pinchad en el enlace de más abajo para ver la entrada completa!

Parece una pregunta sencilla, pero la verdad es que la elección de una carrera es una de las decisiones más importantes y difíciles que enfrentamos los jóvenes al egresar del colegio. Decisión en la que debe basarse en algo que realmente te guste y te apasione.

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¿MERECE LA PENA?

¡Hola, chic@s! La verdad es que tenía ganas de volver a abrir este maravilioso blog y explayarme a escribir como si no hubiese un mañana, pero las cosas de la vida (el maldito trabajo) me quita el 120% de mi tiempo así que me es imposible casi hasta respirar. Preeeecisamente por eso estoy ahora mismo, que para mí son las 2 y media de la madrugada, sentada en la cama sin poder dormir porque no puedo dejar la mente en blanco, y mañana curro por la mañana, ya verás tú qué gracia me va a hacer… El caso es que me estoy replanteando, como hago casi a diario, si me aporta algo trabajar en lo que trabajo, independientemente del dinero, que está claro que es el motivo y no trabajo free. Supongo que no me pasará solo a mí esto de llevar tanto tiempo haciendo algo que entras en un ESTADO DE CONFORT del que no hay quien te saque, y creo y estoy segurísisisisima de que por esta mieeeeerda de rutina NOS ESTAMOS PERDIENDO MUCHAS COSAS BUENAS. ¿Somos conscientes de que este tipo de cosas no nos aportan nada positivo? Es más, ¿somos realmente conscientes de que esto nos perjudica?

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Abu Hoda, La Mujer Luchadora

<<Me llamo Sisa Abu Dauh. Nací en 1950 en Al Aqaltah, un pequeño poblado de campesinos, a unos kilómetros de Luxor de los templos y tumbas de faraones. Yo nunca salí de mi aldea. No fui a la escuela. No sé leer ni escribir. Era apenas una muchacha cuando me casé con un señor de Qena a 50 kilómetros al norte de Luxor. No recuerdo bien la edad que tenía entonces, pero no más de 20 años. Mi marido murió en el sexto mes de mi primer y único embarazo. Lo pensé, en el caso de que el bebé resultara ser hembra, me haría cargo de su cuidado y educación. Lo tenía claro: le dedicaría mi vida. Y di a luz a una niña. La llamé Hoda y a partir de entonces juré que jamás le faltaría un pedazo de pan que llevarse a la boca. Luego comprendí que cumplir la promesa no sería sencillo. Mis hermanos quisieron casarme de nuevo y por el salón de nuestro hogar desfilaron pretendientes de todas las edades. Siempre les recibí, les ofrecí un té y rechacé amablemente la oferta de una boda que me habría obligado a dejar a mi hija en el regazo de la familia de mi difunto esposo. Sugerí mi intención de buscar un empleo con el que arañar unas cuantas libras. Se negaron. No era respetable -argumentaron- que una mujer saliera cada mañana a la calle para ganarse el jornal. Entonces hallé una solución. Si una mujer -me dije- no podía trabajar, no me quedaba otra que ser hombre. Continue reading “Abu Hoda, La Mujer Luchadora”